El desdoblamiento como vicio, como ideología, como patología, como ontología, propio como la piel y la carne mismas.
Tenerte a pedazos solamente
Tenerte dándome la espalda
Tener las manos en horario de oficina
Tener los ojos por la mañana
Tener el güevo y los labios por la noche
Empezar un día a caminar este devenir fragmentario e ilusionista (tan cinematográfico)
Movernos con violencia hacia adentro y hacia fuera
Hacia arriba y hacia abajo
Moverme circular
Luego,
Moverme toda.
Lejos. Lejos para no poder volver cuando me llames (cuando te ruegue que me llames)
Volver sin llamadas de 3 de la mañana.
Volver por la misma inercia del gesto estúpido de moverme a gran velocidad para irme lejos, lejos, lejos, al otro lado de la cama.
Entre las carnes y sus pegajosos fluídos que en ocasiones cuesta demasiado limpiar, a veces más importante que la mera voluntad de tener es la simple voluntad del dar. Y no solo son gays los que dan (yo siempre tan poético).
ResponderEliminarAl fin y al cabo que en casi todas las facetas de la vida no todo es simple afán acumulador.
Ah! ya se me olvidaba, hola
No, el afán acumulador no lo es todo. Sin duda. El problema viene cuando se es "coleccionista patológico". Ahí la cosa se complica.
ResponderEliminarHola, hola. Una gran y feliz sorpresa encontrarlo por acá.